“Mi hijo entiende perfectamente lo que le digo, pero apenas habla”.
Esta es una preocupación que escuchamos con frecuencia en Centro Kidea. Quizás le pides que traiga sus zapatos y lo hace, sabe dónde están sus juguetes, entiende cuando le preguntas si quiere agua, reconoce a las personas de su entorno e incluso parece comprender mucho más de lo que es capaz de expresar con palabras.
Pero las palabras no llegan. O llegan muy poquito.
Y entonces empiezan las dudas: ¿será simplemente su ritmo?, ¿debería hablar más a su edad?, ¿tenemos que esperar un poco?, ¿sería conveniente consultar con un profesional?
Soy Conchi, directora de Centro Kidea, y si estás en ese momento quiero empezar diciéndote algo importante: tener dudas sobre el desarrollo del lenguaje de tu hijo es motivo suficiente para consultar.
No se trata de comparar ni de buscar un problema donde quizá no lo haya. Se trata de entender qué está ocurriendo y saber cómo podemos acompañarlo.

Mi hijo entiende todo pero no habla: comprensión y expresión no son lo mismo
Cuando hablamos de lenguaje infantil debemos diferenciar dos aspectos fundamentales: comprender y expresar.
El lenguaje comprensivo es la capacidad del niño para entender palabras, preguntas, instrucciones o conversaciones.
El lenguaje expresivo, en cambio, es su capacidad para utilizar sonidos, palabras y frases para comunicar lo que quiere, necesita, piensa o siente.
Por eso puede ocurrir que un niño tenga una buena comprensión y, sin embargo, presente más dificultad para expresarse verbalmente.
Que tu hijo comprenda lo que le dices es una señal positiva, pero eso no significa necesariamente que debamos ignorar que habla poco o que su lenguaje no está evolucionando como esperamos.
“Ya hablará”: ¿es mejor esperar?
Esta frase seguramente la hayas escuchado alguna vez.
“Cada niño tiene su ritmo”.
“Ya arrancará”.
“Su hermano también habló tarde”.
Y sí, cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo. En Centro Kidea insistimos mucho en respetarlo porque no todos empiezan a caminar, hablar o adquirir determinadas habilidades exactamente al mismo tiempo.
Pero respetar el ritmo de un niño no significa simplemente esperar sin observar.
Cuando una familia siente que algo no termina de evolucionar como esperaba, podemos valorar qué está ocurriendo. En ocasiones comprobaremos que el desarrollo sigue su curso y ofreceremos algunas pautas para estimular el lenguaje en casa. En otras, puede ser conveniente realizar un seguimiento o comenzar una intervención.
La valoración nos permite tomar esa decisión con más información y, sobre todo, con más tranquilidad.
¿Por qué mi hijo entiende todo pero no habla?
No existe una única respuesta.
El desarrollo del lenguaje depende de muchos factores y cada niño tiene una historia diferente. Puede haber niños que comiencen a hablar algo más tarde y posteriormente evolucionen adecuadamente, mientras que en otros casos podemos encontrarnos ante un retraso del lenguaje u otras dificultades relacionadas con el habla y la comunicación.
Precisamente por eso intentamos no quedarnos únicamente con la pregunta de “¿cuántas palabras dice?”.
Necesitamos observar al niño de una manera más global.
No solo importa cuántas palabras utiliza
Cuando valoramos el desarrollo comunicativo también prestamos atención a aspectos como:
- Si comprende instrucciones adecuadas para su edad.
- Si intenta comunicarse con las personas de su entorno.
- Si señala para pedir o para enseñarnos algo.
- Si utiliza gestos.
- Si imita sonidos o palabras.
- Si mantiene interacción con otras personas.
- Si incorpora progresivamente palabras nuevas.
- Si combina palabras cuando corresponde por su etapa de desarrollo.
- Si utiliza el lenguaje con intención comunicativa.
- Si ha dejado de utilizar palabras o habilidades que anteriormente tenía.
Todo esto nos aporta mucha más información que comparar únicamente el número de palabras que utiliza con el de otros niños de su misma edad.

¿Cuándo debería consultar si mi hijo no habla?
No necesitas esperar a que exista un problema evidente para pedir orientación.
Si llevas un tiempo pensando “mi hijo no habla pero lo entiende todo”, observas que su lenguaje avanza muy lentamente o simplemente tienes dudas sobre si su desarrollo comunicativo corresponde con su edad, puedes consultar.
También conviene prestar especial atención cuando observamos que el niño tiene pocas formas de comunicarse, apenas incorpora palabras nuevas, muestra frustración porque no consigue expresar lo que quiere o pierde habilidades comunicativas que ya había adquirido.
Una valoración profesional no significa automáticamente que tu hijo necesite tratamiento.
A veces sirve simplemente para comprobar cómo está evolucionando y proporcionar a la familia algunas pautas. Y otras veces nos permite detectar que existe alguna dificultad sobre la que podemos empezar a trabajar.
En ambos casos, tener información ayuda a dejar atrás muchas dudas.
¿Puede frustrarse un niño porque quiere hablar y no puede?
Sí, y este es un aspecto que las familias suelen notar mucho en casa.
Imagina saber perfectamente qué quieres, pero no disponer todavía de las herramientas necesarias para explicarlo.
Algunos niños recurren a señalar, llevar al adulto hasta aquello que quieren o utilizar gestos. Otros pueden enfadarse, llorar o frustrarse cuando sienten que no conseguimos entenderlos.
En estos casos no debemos interpretar necesariamente esas reacciones como un problema de comportamiento.
A veces detrás de ese enfado hay algo tan sencillo y a la vez tan importante como:
“Sé lo que quiero decirte, pero todavía no sé cómo hacerlo”.
Por eso trabajar la comunicación no consiste únicamente en conseguir que aparezcan más palabras. También buscamos ofrecer al niño herramientas que le permitan relacionarse con su entorno y sentirse comprendido.
¿Cómo podemos estimular el lenguaje en casa?
Las familias sois una parte fundamental del desarrollo del lenguaje, pero esto no significa convertir cada momento del día en un ejercicio.
De hecho, muchas de las mejores oportunidades aparecen precisamente en situaciones cotidianas.
Podemos hablar mientras nos vestimos, nombrar aquello que encontramos durante un paseo, mirar juntos un cuento, cantar canciones, aprovechar el baño o comentar qué estamos haciendo mientras preparamos la merienda.
También podemos darle tiempo para responder, ofrecer modelos sencillos de palabras y frases y aprovechar aquello que realmente despierta su interés.
Y algo muy importante: evitar presionarlo constantemente para que repita palabras.
La comunicación debe seguir siendo algo agradable.
Cuando trabajamos con un niño en Centro Kidea, también orientamos a su familia para que sepa cómo aprovechar estos pequeños momentos del día a día sin convertirlos en una obligación.
¿Cómo puede ayudar la logopedia cuando un niño todavía no habla?
El primer paso es conocer al niño.
Desde nuestro servicio de logopedia infantil en Centro Kidea trabajamos de forma individualizada, observando no solo aquello que todavía le cuesta, sino también sus capacidades, su forma de comunicarse, su comprensión, su interacción y el momento evolutivo en el que se encuentra.
A partir de ahí podemos establecer qué necesita.
En la intervención logopédica podemos trabajar aspectos relacionados con la comprensión, la expresión, la intención comunicativa, la adquisición de vocabulario, la construcción de frases, la pronunciación y otras habilidades necesarias para desarrollar una comunicación cada vez más funcional.
En los niños pequeños utilizamos especialmente el juego y situaciones motivadoras, porque queremos que el lenguaje aparezca dentro de una interacción natural y significativa para ellos.
Además, cuando las dificultades en el lenguaje aparecen durante los primeros años, puede ser importante valorar el desarrollo del niño de forma global. En estos casos, desde nuestro servicio de Atención Temprana en Centro Kidea podemos acompañar tanto al pequeño como a su familia teniendo en cuenta las diferentes áreas de su desarrollo.
Y durante todo el proceso la familia tiene un papel fundamental.

No compares su lenguaje con el de otros niños
Sé que es difícil.
Vas al parque y escuchas hablar a otro niño de su edad. Ves al hijo de unos amigos formando frases. En la escuela infantil te cuentan que otros compañeros hablan muchísimo.
Y aparece inevitablemente la comparación.
Pero comparar suele generar más preocupación que respuestas.
Dos niños de la misma edad pueden encontrarse en momentos diferentes de su desarrollo. Lo importante es observar cómo está evolucionando tu hijo, cuáles son sus fortalezas y si existen aspectos en los que necesita un poco más de acompañamiento.
Nuestro objetivo nunca será que avance al ritmo de otro niño.
Será ayudarle a avanzar desde su propio punto de partida.
Si tienes dudas sobre el lenguaje de tu hijo, podemos orientarte
Si has llegado hasta aquí porque llevas semanas o meses pensando “mi hijo entiende todo, pero no habla”, no tienes por qué quedarte con esa duda.
En Centro Kidea, en Montequinto (Dos Hermanas), acompañamos a niños y familias ante dificultades relacionadas con el lenguaje, el habla y la comunicación.
Escucharemos qué os preocupa, conoceremos vuestro caso y podremos orientaros sobre si sería conveniente realizar una valoración, hacer un seguimiento o aplicar algunas pautas en casa.
A veces las familias llegan pensando que quizá están preocupándose demasiado. Para nosotras, preguntar nunca está de más cuando se trata del desarrollo de vuestro hijo.
¿Hablamos?
Si te preocupa que tu hijo todavía no hable o tienes dudas sobre cómo está evolucionando su lenguaje, puedes contactar con Centro Kidea y contarnos vuestro caso.
Estaremos encantadas de escucharos, resolver vuestras dudas y ayudaros a decidir cuál puede ser el siguiente paso.
Centro Kidea – Montequinto, Dos Hermanas
624 978 706
Primera entrevista gratuita.
Cada niño tiene su propio ritmo. Nuestro trabajo es conocerlo, respetarlo y ofrecerle el acompañamiento que necesita para seguir avanzando.
