TDAH sin hiperactividad

Cuando pensamos en TDAH, muchas veces imaginamos a alguien inquieto, impulsivo o que no puede permanecer sentado. Sin embargo, no siempre es así.

Hay menores tranquilos, que no interrumpen en clase y que incluso pueden pasar desapercibidos durante años, pero que tienen grandes dificultades para concentrarse, organizarse, recordar instrucciones o terminar las tareas.

Soy Concepción Sánchez García, psicóloga y directora de Centro Kidea, en Montequinto, Dos Hermanas. En nuestro trabajo con niños, niñas, adolescentes y familias vemos con frecuencia que las dificultades de atención no siempre son evidentes desde fuera. Por eso es importante observar más allá de la conducta y comprender qué está ocurriendo realmente.

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¿Qué es el TDAH sin hiperactividad?

El llamado TDAH sin hiperactividad hace referencia a la presentación predominantemente inatenta del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

En estos casos, la principal dificultad no suele estar en la inquietud física o la impulsividad, sino en aspectos relacionados con la atención y las funciones ejecutivas.

Quien presenta este perfil puede tener problemas para:

  • mantener la concentración durante una explicación;
  • organizar tareas y materiales;
  • recordar instrucciones;
  • terminar aquello que empieza;
  • gestionar el tiempo;
  • evitar errores por despiste;
  • mantener el esfuerzo en actividades largas.

Esto no significa que cualquier menor despistado tenga TDAH. Lo importante es valorar cuánto tiempo llevan apareciendo estas dificultades, en qué situaciones ocurren y hasta qué punto interfieren en su día a día.

¿TDA y TDAH sin hiperactividad son lo mismo?

Muchas familias siguen utilizando el término TDA, o trastorno por déficit de atención, para hablar de menores que presentan dificultades atencionales sin una hiperactividad evidente.

Por eso es habitual escuchar:

“Creo que tiene TDA, pero no TDAH porque no es hiperactivo”.

Actualmente, lo que antes se denominaba habitualmente TDA se engloba dentro del TDAH de presentación predominantemente inatenta.

El término TDA sigue siendo muy conocido y se utiliza de forma coloquial, pero no se considera un diagnóstico diferente.

Más allá del nombre, lo verdaderamente importante es comprender qué dificultades presenta cada persona y qué necesita para desenvolverse mejor en casa, en el colegio y en su vida diaria.

¿Cómo se manifiesta el TDAH sin hiperactividad?

No todas las personas presentan las mismas señales.

Algunas pueden sacar buenas notas durante años porque compensan sus dificultades con mucho esfuerzo. Otras empiezan a tener problemas cuando aumenta la exigencia académica y necesitan organizarse de forma más autónoma.

En casa

Puede parecer que vuestro hijo o hija “está siempre en las nubes”.

Le pedimos varias cosas y solo recuerda una. Va a buscar algo y vuelve sin ello. Empieza los deberes, se distrae y necesita constantes recordatorios para continuar.

Esto puede acabar generando frustración tanto en quien lo vive como en la familia.

Y es importante recordar que, cuando existe una dificultad atencional real, no se soluciona simplemente diciendo: “concéntrate más”.

En el colegio

Un alumno o alumna con un perfil tranquilo puede pasar mucho más desapercibido que quien interrumpe constantemente.

Puede estar mirando al profesorado y, sin embargo, perder parte de la explicación.

Quizá sabe hacer un ejercicio, pero se equivoca porque no ha leído bien el enunciado. Lleva un examen preparado y deja preguntas sin responder. Olvida entregar tareas que sí había realizado.

Desde fuera puede parecer falta de interés o de esfuerzo.

Pero detrás puede existir una dificultad para gestionar y mantener la atención.

¿Por qué puede tardar en detectarse?

La hiperactividad suele llamar la atención rápidamente.

Las dificultades de atención, en cambio, pueden confundirse con despiste, lentitud, falta de organización o poca motivación.

Esto hace que algunos menores lleguen a pensar que son “vagos”, “despistados” o “malos estudiantes” cuando, en realidad, están realizando un esfuerzo mucho mayor del que se percibe desde fuera.

También puede ocurrir con más frecuencia en niñas, ya que no siempre presentan el patrón de hiperactividad que tradicionalmente se ha asociado al TDAH.

No todas las personas con TDAH hacen ruido. Algunas pasan desapercibidas mientras hacen un enorme esfuerzo por seguir el ritmo.

¿Cómo saber si mi hijo puede tener TDA o TDAH sin hiperactividad?

Un despiste puntual no indica TDAH.

Puede ser conveniente pedir orientación cuando las dificultades son persistentes y aparecen de forma repetida en diferentes ámbitos.

Por ejemplo, cuando vuestro hijo o hija tiene problemas frecuentes para organizarse, se olvida continuamente de las cosas, tarda muchísimo en terminar tareas sencillas o desde el colegio también observan dificultades de atención.

Además, la falta de concentración puede tener otras causas. El sueño, la ansiedad, determinadas dificultades de aprendizaje o situaciones emocionales también pueden influir.

Por eso no debemos basarnos únicamente en un listado de síntomas encontrado en Internet.

¿Cómo se realiza una valoración?

Una valoración adecuada debe mirar a la persona en conjunto.

Es importante conocer su desarrollo, cómo funciona en casa y en el colegio, qué dificultades presenta y cuáles son también sus fortalezas.

La información de la familia, la observación profesional y, cuando es necesario, la información del entorno escolar ayudan a construir una visión mucho más completa.

El objetivo no debe ser buscar rápidamente una etiqueta.

El objetivo es entender qué está ocurriendo para poder ayudar de la forma adecuada.

¿Cómo podemos ayudar ante dificultades de atención?

Pequeños cambios pueden facilitar mucho el día a día.

Dividir las tareas largas en pasos más pequeños, utilizar agendas o apoyos visuales, dar instrucciones claras y concretas o enseñar estrategias de planificación puede favorecer una mayor autonomía.

También es importante reconocer el esfuerzo.

Quien necesita más tiempo para organizarse o concentrarse no necesita escuchar constantemente que “debería hacerlo mejor”. Necesita herramientas que le permitan aprender a hacerlo.

Acompañamiento para TDAH en Centro Kidea

En Centro Kidea acompañamos a niños, niñas y adolescentes con dificultades relacionadas con el TDAH, trabajando de forma individualizada aspectos como la atención, la organización, la planificación, la autorregulación y las habilidades necesarias para desenvolverse mejor en su día a día.

También damos mucha importancia al acompañamiento familiar. Comprender qué le ocurre a vuestro hijo o hija permite cambiar la forma de ayudarle y reducir muchos de los conflictos que aparecen alrededor de los deberes, la organización o el rendimiento escolar.

Aquí podemos enlazar de forma natural con nuestra página de acompañamiento especializado en TDAH en Dos Hermanas.

¿Cuándo pedir orientación?

No es necesario esperar a que las dificultades sean muy grandes.

Si vuestro hijo o hija lleva tiempo teniendo problemas para concentrarse, organizarse o terminar sus tareas, si desde el colegio os trasladan preocupaciones similares o si sentís que necesita demasiado esfuerzo para actividades que deberían resultar más manejables, puede ser un buen momento para consultar.

Si vivís en Dos Hermanas, Montequinto, Sevilla o alrededores, podéis contactar con Centro Kidea. Estudiaremos vuestro caso de forma individual y os orientaremos sobre los pasos más adecuados.

A veces, detrás de alguien que parece simplemente despistado, hay una dificultad que necesita ser comprendida antes que corregida.

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